EL LOCO


Momento a momento y a cada paso, el Loco deja atrás el pasado. No lleva más que su pureza, inocencia y confianza, simbolizadas por la rosa blanca que tiene en su mano. Su traje contiene los colores de los cuatro elementos del Tarot, indicando que él está en armonía con todo lo que le rodea. Su intuición funciona al máximo. En este momento el Loco tiene el apoyo del universo para dar su salto hacia lo desconocido. Las aventuras esperan en el río de la vida.

Esta carta indica que si confías en tu intuición ahora mismo, en tu sentimiento de estar en lo cierto de las cosas, no puedes equivocarte. Tus acciones quizás parezcan "locas" para otros o incluso a ti mismo, si intentas analizarlas con tu mente racional. Pero el "cero", sitio que ocupa el Loco, es el número sin números, en donde confianza e inocencia son las guías, no el escepticismo y las experiencias del pasado

Conciencia

Venimos de lo desconocido y continuamos moviéndonos hacia lo desconocido. Volveremos otra vez; hemos estado aquí miles de veces y estaremos aquí miles de veces.

Nuestro ser esencial es inmortal, pero nuestro cuerpo, nuestra corporeidad es mortal. El marco en el que nos movemos: nuestras casas, el cuerpo, la mente, están hechos de cosas materiales. Se cansarán, se envejecerán, morirán. Pero tu conciencia, para la cual Bodhidharma usa la palabra "no-mente" -Guatama el Buda también ha utilizado la palabra "no-mente" – es algo más allá de la mente y el cuerpo, algo más allá de todo, esa no-mente es eterna. Es expresada y se va nuevamente a lo desconocido. Este movimiento de lo desconocido hacia la conocido y de lo conocido a lo desconocido, continúa por la eternidad, a menos que alguien se ilumine.

Entonces ésta es su última vida. Entonces esta flor ya no volverá. Esta flor ha tomado conciencia de sí misma y no necesita regresar a la vida, porque la vida no es más que una escuela de aprendizaje. Él ha aprendido la lección, ahora está más allá de las ilusiones. El se moverá de lo conocido, por primera vez, no hacia lo desconocido, sino hacia lo incognoscible.

Osho Bodhidharma, the Greatest Zen Master

TOM HECKEL

Tom Heckel, consejero psíquico - La Contra en la Vanguardia
Tengo 64 años. Nací en Washington y vivo en los Andes chilenos. Fui prófugo de la guerra de Vietnam, hui de mi país y me transformé en la India. Hoy soy consejero psíquico. Estoy separado y tengo una hija, Shanti (35). ¿La política? Telenovela. ¿Dios? Conciencia cósmica.

La gente le pregunta cosas.

Me preguntan acerca de ellos mismos, de sus anhelos, angustias, miedos, deseos...

Y usted ¿qué hace?

Escucho. En lo que me cuentan identifico la esencia de su conflicto... y percibo cómo podrían gestionarlo en su beneficio. Es un sentimiento que acto seguido formulo en palabras, en forma de consejo.

¿Y funciona?

Siempre les ayuda, sí. ¡Pero yo no hago más que leer la respuesta contenida en la pregunta que me traen! Todos llevamos encima el problema y su solución.

¿Sí? ¿Y cómo hace usted para verla?

Accedo a cierto estado de conciencia que conecta con la conciencia del que pregunta más allá de su raciocinio.

¿Eso es algo que hace usted a voluntad?

Sí, desde hace casi 40 años, pero cada vez con más facilidad y precisión, por práctica.

¿Cómo descubrió esa facultad?

En Katmandú, a fines de los años sesenta, espontáneamente experimenté una modificación de conciencia desde la que vi a las personas como esferas de luz interconectadas, y sentí que todos somos uno, y sentí un amor infinito por todo...

¿Tomó alguna sustancia psicoactiva?

¡No! Sucedió tras robar un paquete de incienso a un indio indigente. Verá, yo era cleptómano desde pequeñito, ¡robar me daba placer, era mi desafío...! Pero aquel día, no sé por qué, me di la vuelta y devolví lo robado a aquel pobre hombre. Y, súbitamente, algo cambió en mi estructura psíquica.

Compasión...

Sentí que por mi coronilla expulsaba una corriente oscura y que después entraba una luz dorada que bañaba cada célula de mi ser. ¡Qué amor, qué felicidad!

Un clásico arrobo místico.

Rebosante de gozo, empecé a gritar por la calle "¡Todos somos uno!", traspasado por una gran alegría y sensación de divinidad.

Uh, no sé qué diría un psiquiatra...

Ah, si eso me pasa en una calle de Nueva York, me encierran, me diagnostican esquizofrenia y me reencauzan con fármacos.

¿Y allí nadie le dijo nada?

No, porque por las calles de la India circulaban miles de locos, allí son parte de la normalidad. Mis amigos sí se inquietaron un poco. Pero entendieron que algo se había despertado en mí. Y empezaron a hacerme preguntas metafísicas. Y yo respondía desde un conocimiento al que me había conectado.

¿Era usted creyente?

No, no tenía ningún interés espiritual, sólo creía que la guerra de Vietnam era una salvajada en la que no quería participar. Y así lo había declarado, al ser llamado para alistarme, ante un oficial que montó en cólera mientras gritaba: "¡Si no estás dispuesto a luchar por tu país, no vivas aquí!". Y le hice caso: me largué de Estados Unidos.

¿Para irse a la India?

No, por aquel entonces ni se me ocurrió: fui a Europa, a buscarme la vida. Acabé desplazándome a Grecia, de allí a Turquía... donde conocí a un grupo de hippies que iban a la India, porque había buen rollo, montañas, buena hierba... Me uní a ellos, y así fui allí.

¿Y qué descubrió en la India?

Esa esquizofrenia creativa, esa exploración psíquica. Descubrí que conectaba con una conciencia no asociada a mi individualidad. ¡Me asombró que esa energía poderosísima me atravesara sin destruirme...! Aunque a punto estuvo de matarme.

¿Por qué?

Yo había lanzado al aire mi pasaporte y mi dinero, y peregrinaba por los caminos de la India. Vivía sólo de lo que me daban, tan abandonado a mis éxtasis que descuidaba mi cuerpo, mi salud física... y estuve al filo de la muerte varias veces.

¿Qué le salvó?

Unos santones hindúes me vieron y me llevaron con ellos a la selva. Durante un año me enseñaron a meditar, de tal modo que aprendí a conducir esos raptos místicos a voluntad, a entrar y salir de ellos. Sin ese aprendizaje yo hoy estaría muerto, seguro.

¿Qué hizo luego?

Vagué por la India, hasta irme a vivir durante meses a una cueva en la cordillera del Himalaya. Ahí, a punto de morir de inanición y frío, ya fuera del cuerpo físico, entendí que debía regresar para ofrecerme a los demás. Y eso hice.

Una historia exótica.

Integré mi locura y la hice útil. Y aquí estoy: todo fue bien cuando entendí que no debía sentir miedo ante lo que me pasaba, sino sólo gratitud. Es un consejo válido para ti, para todos: cada mañana, al despertarte, siente gratitud por estar vivo y por todo lo que tiene tu vida. ¡Al cabo del tiempo todo alrededor mejorará, ya lo verás!

¡Gracias! Tras 40 años de escuchar consultas, ¿qué ha aprendido de la gente?

Que mucha gente sensible está despertando a un umbral de transformación, a otra perspectiva... A la pura compasión, ¡la energía más fuerte del universo!

Si no hubiese dejado su país, ¿quién cree que sería usted hoy?

Estudié Económicas y Derecho, y hoy sería un profesional de éxito, con una gran casa, coches, lujos, bienestar... pero infeliz, seguro. Ahora soy pobre y soy feliz, porque me siento parte de un plan divino en el que desempeño mi porción con alegría y confianza.

¿Ha logrado usted la perfección?

¿Lograr? La perfección es la aceptación de lo existente.

LA FELICITAT

En el principi dels temps, es van reunir diferents dimonis per fer una entremaliadura. Un d’ells va dir: "Els hi hem de treure quelcom als humans; però, què els hi treiem de valor?” Després de molt pensar un dels dimonis va dir: "Ja ho sé!, els hi traurem la felicitat; però, el problema serà on amagar-la perquè no la poguin trobar”.

Va proposar el primer: “Els hi amagarem en el cim de la muntanya més alta del món”.....immediatament va respondre un altre: “no, recorda que tenen força, alguna vegada poden pujar i trobar-la i, si la troben, ja tots sabran on està”. Després, va proposar un altre dimoni: “Llavors, la podem amagar al fons del mar” i un altre va contestar: “No, recorda que tenen curiositat, alguna vegada algú construirà algun aparell per poder baixar i llavors la trobarà”. Un més va dir: "Ja tinc la solució... Amaguem-la en un planeta llunyà de la Terra”. I li van dir: "No, recorda que tenen intel·ligència, i un dia algú construirà una nau en la que poden viatjar a altres planetes i la descobrirà i, llavors, tots seran feliços... i això no pot ser!”.

L’últim d’ells era un dimoni que havia restat en silenci escoltant atentament cada una de les propostes dels demés. Va analitzar cada una d’elles i, llavors, va dir: “Crec saber on posar-la perquè realment mai la trobin”. Tot el grup es va girar sorpresos i van preguntar al mateix temps: “On?”. El dimoni va respondre..."L’amagarem dins d’ells mateixos, estaran tan ocupats buscant-la fora, que mai la trobaran". Tots van estar d’acord i, des de llavors, ha estat així: “l’ésser humà es passa la vida buscant la felicitat sense saber que la porta amb si mateix”.

Viajar

LOS ESPEJOS DEL ALMA.

Viajar.

Y si viajar, después de todo, tan sólo fuese echar a andar hacia atrás..? hacia adentro..?
Y si tan sólo fuese eso?
Volver donde no estuvimos.
O mejor.

Regresar donde no recordamos?

Reconocernos en quienes nunca fuimos. En aquellos que hubiésemos podido ser...
Redescubrirnos donde nunca vivimos. En lugares en los que hubiésemos podido nacer...
Tenemos la sensación que nos tocó una cara de la moneda,
y que nos libramos de la otra.

Pero quizás sea diferente.
Quizás, si cerramos los ojos y en calma, tratamos de olvidarnos de nuestra cara, de nuestro cuerpo, de nuestro mundo conocido...
Quizás, entonces, sintamos que ese otro lado de la moneda, esos hombres y mujeres que no fuimos, en el fondo, también somos nosotros.
También nos recorren el Alma en silencio.
También nos habitan.

Quizás estas gentes y estos lugares que vemos en las fotografías, no anden tan lejos..

Quizás andan tan cerca, que son, sencillamente, el otro lado de nosotros mismos.
Nuestro espejo...
Espejos del Alma


para ese futuro viaje que tanto ansío...

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